La World Cup de Subbuteo necesita una revolución.

Me gusta una cosa de los Campeonatos del Mundo de Subbuteo (o Fútbol de mesa como lo llaman los profesionales): su característica de internacionalidad.

No termino de creerme que hay personas que cojan un avión desde Japón o desde Australia para jugar 4 partidos de Subbuteo.

Llevo ya unos cuantos años (12 por la precisión) frecuentando este mundillo “freaky, pero muy organizado” (como digo) muy a menudo, pero no salgo de mi asombro cada vez que me cruzo con Kenzo Koi, presidente de la federación japonesa o con la delegación americana o más aun con 8 (¡¡¿¿ocho??!!) representantes de Singapur que se han hecho 7.000 kilómetros para dar rienda suelta a una pasión.

El primer fin de semana de septiembre han estado todo ellos jugando en Gibraltar. Hemos vivido todos juntos un evento curioso (porque un campeonato del mundo de un juego/juguete nacido hace 71 años sigue siendo algo muy llamativo), jugado en la única colonia inglesa en Europa que de por si es ya un lugar muy curioso. Y muy bonito por cierto.

 

 

Por todo lo demás aspectos, el mundial no me gusta. Nada. Pero no sólo a mí. La sensación es que está perdiendo esmalte e importancia.

Quien propuso jugar un campeonato del mundo todos los años toma como ejemplo el ciclismo, y se equivocó.

No somos el ciclismo en nada, no tenemos ni la millonésima parte de su importancia y difusión. Imitarlo no sirve. Además porque tampoco en el ciclismo tiene mucho sentido (¿es más importante ganar el Mundial o la Paris-Roubaix?)

Tampoco sirve jugar 6 categorías (Open, Veteran, Ladies, Sub19, Sub15 y Sub12), sumando que se juega individual y por equipos, cada edición, cada año celebra 12 títulos mundiales, 12 finalistas, 24 semifinalista con la peculiaridad de que teniendo en cuenta que cada equipo tiene 6 jugadores al final del weekend puede haber más de 150 personas festejando… “algo”.

Imposible que nos tomen en serio. Ni los patrocinadores, ni sobre todo los medios. Y ya tampoco mucho jugadores de elite que lo consideran un torneo más.

La FISTF, la federación mundial ha tomado cartas en el asunto y ha decidido que la World Cup se dispute cada dos años. Algo es algo. Pero falta algo. Falta reducir categorías.

Es un argumento muy impopular en un mundillo donde ganar “es lo único que importa” pero creo que debería haber sólo tres categorías: Open, Juveniles y Mujeres. Y si me apuran dos, porque las mujeres deberían jugar juntos con los hombres a un juego que no tiene diferencias de tipo físico.

Así que mi propuesta, drástica es:

· Sólo tres categorías (le sigo dando vuelta a que sean sólo dos, porque sería un gesto concreto, y real, a favor de la igualdad) sólo los 16 mejores jugadores que se clasifican a través de un ranking mundial que se elabora sobre base bianual o trienal.

· Viaje y estancia pagada a los 32 mejores jugadores (o 48) y a los 8 equipos mejores equipos (con integrantes de las tres categorías) 2 Open, 1 mujer (o no) y un juvenil.

Entonces si ganar un campeonato mundial sería algo muy importante aunque sea en un juego tan curioso como el nuestro.

Lo que sí tengo seguro es que esta fórmula hace un flaco favor a todo el movimiento internacional.

 

¿No creéis?