Prólogo por Iván Tambasco

Italiano de Chamberí o Español de Grosseto. La Toscana está en Madrid dese hace más de 20 años. Presumo desde hace bastante tiempo de conocer este maremmano llamado Piero Capponi. La única persona que conozco cuyo nombre y apellido he podido encontrar en una calle de Milán.  Decir Piero Capponi es abrir un universo infinito, una ventana sobre un mundo variopinto; en orden escrupulosamente no cronológico pasamos desde el Subbuteo al Béisbol, desde el sector inmobiliario a la pintura, desde los Juegos Olímpicos al periodismo, desde el gazpacho a la carbonara. Una avalancha de situaciones infinitas que aparentemente se siguen si un hilo conductor, pero lo que lo conocemos sabemos perfectamente que solo hay una palabra que le puede definir: PASIÓN.
Pasión en todo lo que hace; pasión en la amistad, en los negocios, pasión en contar historias y en ser protagonista.
Un artista del marketing y un ingeniero de las relaciones humanas; un hombre de todos los tiempos así como es su capacidad de recordar números y eventos que a los comunes mortales se no niega el acceso!
Un niño grande, quizás el más grande de los que hemos podido tener cada uno en esa plaza de Italia jugando al fútbol con un súper santos!!
Hoy en día presumo de una sociedad con él, que traspasa con creces el registro mercantil y de la cual puedo desafiar a cualquier notario a redactar los estatutos… una sociedad filosófica.
Un hombre redondo, circular, como una pelota de béisbol, como una balón de ese fútbol que tanto conoce y que tanto analiza.